La mayoría de los partidos políticos en nuestro país nacieron de los movimientos cívicos, vecinales, de las luchas obreras, de las movidas universitarias, de los colectivos cristianos progresistas… Hubo, de hecho, un trasvase de liderazgos que permitió una altísima complicidad entre ciudadanía y partidos para responder a los retos de construir unas nuevas bases para un nuevo Estado.

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