Si, además de ser estéril, se exige que la mujer no tenga más de 40 años para poder optar a los tratamientos de reproducción asistida en la sanidad pública, resulta que se está privando a muchas personas de lo que pueda parecer a simple vista de su derecho a la maternidad. Además, al ser tratamientos muy caros, solamente pueden acceder a ellos las personas con recursos suficientes para pagarlos. ¿Qué pasa con todas aquellas personas que no pueden hacerlo?

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