En España el trabajo altruista y desinteresado de muchos ciudadanos está haciendo que las consecuencias de la crisis sean más llevaderas para muchas familias afectadas por la crisis. La labor silenciosa de estos grupos de ciudadanos pone de manifiesto que la solidaridad no puede ser selectiva, y mucho menos elitista, porque iría contra su naturaleza más íntima, sino que debe estar abierta a todos de manera incondicional.

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