Superada ya la frontera de la cincuentena, muchos españoles han sido despedidos de sus trabajos porque la rescisión de sus contratos laborales antiguos ha permitido su sustitución por otros, más jóvenes, con contratos basura. Desterrados del mercado laboral por su “avanzada” edad y todavía muy lejos de la jubilación, sufren la paradoja de ser demasiado viejos para encontrar trabajo y demasiado jóvenes para poder dejar de trabajar.

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